
Específicamente los alimentos funcionales se describen por primera vez en los 80´s en Japón. “alimentos para su uso específico en salud” FOSHU, por sus siglas en inglés y desempeñan funciones específicas en el organismo, más allá de su contenido nutrimental. Por lo general están relacionados a mejorar funciones como crecimiento y desarrollo, sistema cardiovascular, gastrointestinal o inmunológico. Incluso se habla de retrasar el envejecimiento.
Es decir, los alimentos funcionales prometen un beneficio específico a la salud, pero como no todos somos iguales… ni necesitamos lo mismo veamos qué tan funcionales podrían ser para cada uno de nosotros. A continuación les dejo sólo unos cuantos de la infinita lista:
Avena. Contiene betaglucagon, fibra soluble e insoluble y promete varias cosas: mejorar la salud cardiovascular al reducir el colesterol de baja densidad y disminuir la circunferencia abdominal, pero también mejora la flora intestinal. Debe ser todos los días (40-60 gramos) y considerarse su valor calórico.
Cúrcuma. Antioxidante de la familia del jengibre. Si lo toman todos los días funciona, si no, no. Pero en México tenemos otras fuentes de antioxidantes como nuestras frutas y verduras de temporada. Esta raíz se sigue estudiando y cada vez le encuentran más bondades. Lo que es un hecho es que es termogénico y da mucha energía, ingrediente fundamental de la “Golden milk”. Dosis entre 1 y 3 cuch/día. Estimula el sistema inmune, posee propiedades antiinflamatorias y mejora la flora intestinal.
Jengibre. Antioxidante, antiinflamatorio, vasodilatador. Ayuda a la digestión. Previene y trata enfermedades respiratorias. Dosis entre 20 y 40 g/día. Incluso se habla de que puede reducir el dolor post ejercicio y de propiedades anticoagulantes.
Nopal. Alto en fibra, ayuda a regular el tránsito intestinal por tener fibra soluble e insoluble. Muy mala idea para los pacientes con colon irritable o aquellos que ya tienen un tránsito intestinal acelerado. Los adultos mayores no lo toleran en grandes cantidades. Té verde. Antioxidante. Neutraliza radicales libres. Es similar a la cúrcuma, pero no es termogénico. En las culturas orientales es muy utilizado para mejorar la digestión.
Probióticos. Kéfir, búlgaros, chucrut, kimchi, tofu… ¡hasta el pulque! Su función principal es mejorar la flora intestinal, que a su vez fortalece el sistema inmunológico y mejora la digestión.
Aclaro que comerlos una vez o de manera ocasional no impacta en la salud, su consumo debe ser habitual para obtener los beneficios.
Y a ti, ¿cuál crees que te haría bien? Recuerda que el nutriólogo es la mejor opción para ayudarte a reconocer tus verdaderos alimentos funcionales y orientarte respecto a la dosis y la mejor manera de consumirlos.