Nutrición MH

¿Comer bien es un lujo, un privilegio o un derecho humano perdido?

Seguro hay más de una respuesta para esta pregunta, pero como hay que empezar por algún lado, lo haré por la parte de la seguridad alimentaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la seguridad alimentaria existe cuando las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen las necesidades de la población para una vida sana y activa (y sabemos que eso no aplica para todos).

Esta mini definición, tiene muchas implicaciones en distintas dimensiones:

  1. La disponibilidad física de los alimentos
  2. El acceso económico y físico de los alimentos
  3. La utilización de los alimentos
  4. La estabilidad de las 3 primeras.

De acuerdo a lo anterior, ¿cuántos de nosotros contamos con seguridad alimentaria?, y sí la  tenemos, ¿qué hacemos con ella?, ¿en realidad tomamos las mejores decisiones?

Lo principal, al menos para mí de este tema es que la seguridad alimentaria es uno de los determinantes del estado de nutrición de la población, y por lo tanto de su salud. También tiene importantes factores que se entrelazan directamente con la sustentabilidad y el medio ambiente (y por supuesto con la economía).

La salud es un derecho humano, tan importante como la libertad, eso viene en la constitución y en algunos otros fundamentos legales, y como todo derecho implica obligaciones. Qué bonito tener derecho a la salud, pero tenemos entonces la obligación de cuidarnos, de alimentarnos adecuadamente y de prevenir la enfermedad en la medida de lo posible.

Con lo anterior, se puede ver que las decisiones que tomamos día a día en relación a lo que comemos, determinan nuestros hábitos de consumo, los cuales están relacionados directamente con nuestra nutrición, salud y el impacto al medio ambiente.

La manera en la que nos alimentamos favorece o no, al medio ambiente, no es sólo un impacto personal, ni familiar, es un impacto global y por lo tanto, entender que nuestro bienestar personal es nuestro bienestar colectivo es primordial para mejorar los aspectos antes mencionados.

Comer bien más que un derecho humano, es una responsabilidad, es también un lujo, porque las condiciones a nivel mundial no permiten que todos podamos gozar de seguridad alimentaria; pero seamos honestos… si están leyendo esto, son de los privilegiados y lo responsable sería tener un consumo que favorezca la seguridad alimentaria para los que aún no la tienen.

Muchos pacientes dicen que comer bien es un lujo, y quizá a nivel global sí, pero no en la línea de que es caro y complicado. La moda y el hecho de querer comer cosas que son ajenas a nuestra cultura es lo que encarece la dieta (y entorpece la seguridad alimentaria), pero si empezamos por conocer y consumir lo que producimos, lo aprovecharemos mucho mejor, incluso a nivel nutricional, ya que estamos programados para digerir lo que conocemos (¿cuántos mexicanos conocen que no toleran la tortilla o el chile, o un molito?, pero que tal que nos echamos un curry o un sushi japonés, ¿no les cae “pesado” la primera vez?). ¿Han conocido personas que viven cerca o en rancherías decir que nuestro queso no es queso?… ¿o que la leche “light” sabe a agua?, pero ¿cuántos de nosotros podríamos tomar un vaso de leche bronca sin morir de diarrea?

Podemos moldear nuestros hábitos de alimentación tanto como queramos, pero a veces regresar a lo básico es la clave (y nos facilita mucho las cosas). Come lo más barato y lo más fácil (que no es un McDonald´s), es decir frutas y verduras de temporada, productos nacionales, cosas de mercado o de tianguis, más puerquito y huevito (que sí producimos) y menos salmón de Noruega, más café o chocolate de Oaxaca y menos bits de cacao importados, más tortillitas de maíz y muuucho menos quinoas infladas.

OJO: No digo que sea malo, que no los coman, que si les gustan los dejen,  sólo digo que una dieta saludable no está condicionada a ciertos productos. Comer lo próximo es lo mejor para la seguridad alimentaria, pero cada quien…

Por todo lo anterior (y varias cosas más) el nutriólogo es uno de los principales profesionales de la salud que puede ayudarte a reconocer y ajustar el mejor plan de alimentación para ti (que no es el de tu hermanx, amigx o vecinx. Si reconocemos lo que necesitamos, tomaremos decisiones más inteligentes para alcanzar nuestras metas y optimizar nuestro estado de salud y nutrición.

En la medida de que entendamos que comer bien es nuestra responsabilidad, que poder elegir entre más o menos opciones nos coloca en una posición privilegiada o vulnerable y que de nuestras decisiones cotidianas depende nuestro futuro personal y global, lo haremos mejor.

 

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