ALIMENTACIÓN SUSTENTABLE

A colación del incendio del Amazonas, por el que todos estamos preocupados pero no hacemos nada… tener un planeta que dejarle a las futuras generaciones ha sido un tema preocupante durante las últimas décadas, y sí, está bien lo de las casas autosustentables y reciclar, y no utilizar cosas de piel, etc… pero hay algo que tiene un impacto ambiental mucho mayor que eso y no hacemos consciencia de ello, COMER.

Y claramente no vamos a dejar de hacerlo, así que: ¿qué debemos comer para no continuar destruyendo el planeta?

Pues EAT-Lancet (un consenso entre varios expertos de 16 países) en 2015, fijó metas para la sustentabilidad ambiental, una de ellas incluía dieta saludable y sustentable, para lo que sugiere disminuir, NO DESAPARECER, el consumo de alimentos de origen animal, por lo que únicamente diversificar nuestras fuentes de proteína, tiene un impacto positivo en el organismo y en nuestro planeta. También sugiere el consumo de nueces y otras oleaginosas, mismas que nos ayudan a la salud cardiovascular… y por supuesto, el consumo de verduras y frutas, además de cereales.

Por supuesto, todo lo anterior requiere de una distribución adecuada por parte de la nutrióloga. Así que si quieres mejorar tu salud y la del planeta, te espero en el consultorio.

Y tú, ¿Qué vas a comer para contribuir con el mundo?

LA SALUD, UNA RAZÓN DE PESO

¿Te ha pasado que vas al médico por alguna cosa y te termina diciendo que tienes que bajar de peso?

Cada día es más común en la consulta ver pacientes con obesidad y sobrepeso que no están conscientes de las implicaciones que esto tiene en su salud.

7 de cada 10 mexicanos tienen sobrepeso u obesidad, así que no es de extrañarse que el médico les diga “tiene que bajar de peso”. Muchos pacientes que requieren alguna intervención quirúrgica, deben aplazar su tratamiento hasta lograr un peso aceptable para su procedimiento, desde un trasplante renal, hasta una cirugía de rodilla, y en la mayoría de los casos tienen que someterse a dietas extremas para reducir el peso en un corto tiempo debido a la urgencia de dichas intervenciones.

Me parece que este tipo de situaciones y otras más, ocurren por las siguientes razones:

  • Hemos normalizado la obesidad
  • Hemos estigmatizado el peso

De manera que el motivo para ir al nutriólogo o al médico no es la obesidad como enfermedad, sino la reducción de peso para cumplir con una exigencia social o como parte del tratamiento de otras enfermedades: cardiovasculares, metabólicas, ortopédicas, etc.

El paciente con obesidad es motivo de burla, de discriminación, de marginación, de “bulling”, pero no es culturalmente aceptado como un paciente con una enfermedad multicausal.

La obesidad es una enfermedad, que año con año va en aumento, y desencadena otras que forman parte de la lista de las principales causas de muerte en nuestro país.

La diferencia de una intervención a tiempo se puede observar en varios aspectos de la persona, pero si necesitan ejemplos, la obesidad:

  • Eleva el riesgo de padecer diabetes y si ya se tiene, eleva el riesgo de presentar complicaciones
  • Eleva el riesgo de presentar alguna enfermedad cardiovascular
  • Incrementa los costos en salud (tanto en los seguros médicos, como en los tratamientos)
  • Los pacientes con obesidad tienen mayor riesgo de padecer depresión, que aquellos que no tienen sobrepeso ni obesidad
  • Puede causar problemas de fertilidad
  • Disminuye la esperanza de vida…

Y así la lista sin fin.

Si conoces a alguien con sobrepeso u obesidad y lo aprecias, sugiérele que  vaya con la nutrióloga. Puede hacer toda la diferencia.

LA EDAD NO ES EL TIEMPO

El día de hoy en un maravilloso trámite que implica fotografías y otro tanto de tiempo, me dí cuenta de 2 cosas: el tiempo siempre pasa, a veces para bien, a veces no tanto.

La idea de la edad implica cambios, y gracias doy de no haberme quedado en la pubertad, cosa que no creo que nadie agradecería.

Muchas madres quieren que sus hijos se queden bebés, otras que crezcan rápido (sobretodo en algunas etapas), pero lo cierto es que mientras hay vida hay cambio. Considerando que la esperanza de vida en México y el mundo va en aumento, tendremos muchos cambios físicos a lo largo de ella. Desde el ya bien conocido “me chingué la rodilla”, hasta el “¿canas yo?”, la caída del cabello, etc, etc. etc. Pero ¿Qué pasa cuando envejecemos enfermos? Digamos que el “me chingué la rodilla” se convierte en un “reposo absoluto”, el punto es: el envejecimiento es algo que vemos normal, pero que incomoda, desde las patas de gallo, hasta quien cuida al abuelo. Para todos, lo reconozcamos o no es complicado el “antes no me pasaba” o  el antes podía tal o cual más y mejor. Específicamente en relación con la nutrición, el envejecimiento implica que todo lo que no hicimos de jóvenes tendrá una consecuencia. Así que enlisto algunos de los problemas más comunes de los adultos mayores que no necesariamente implican enfermedad:

  • Disminución de la fuerza
  • Dolor articular
  • Intolerancias alimenticias
  • Fatiga
  • Falta de apetito
  • Pérdida de peso 

Todos los anteriores son parte del envejecimiento y muchos de ellos se pueden postergar con un estado de salud adecuado y la promoción del autocuidado.

No es lo mismo tener 30 y parecer de 45 que tener 80 y estar como de 70.

Ir al nutriólogo sirve para llegar a una edad geriátrica como un roble, o para evitar que parezcas tronco a la mediana edad.

Mi madre aplica el dicho “como me ves me ví, como me ves te verás” y eso espero, pero para los que tienen padres o abuelos menos afortunados, siempre pueden hacer algo para mejorar su calidad de vida. Recuerda que a través de pequeños cambios puedes lograr grandes mejoras. Así que demuéstrales cuanto los quieres y agéndales una cita conmigo.

LA IGNORANCIA MATA

 

 

Hoy escribo estas líneas con cierta nostalgia, hoy dejo un espacio en mi vida profesional que me ha presentado personas con enfermedad renal terminal y  algunas otras que están en los primeros estadios.

Me voy pensando que quizá ellos me han dejado más a mí de lo que yo a ellos. Me han enseñado a ver la vida desde tantos puntos que pasé del coraje al casi llanto más de una vez y jamás podría ser la misma que hace unos meses. Tal vez ellos siempre me vieron entera, ecuánime, regañona y muy en “mi papel de nutrióloga” así que quizá no lo sepan, pero un paciente también mueve a persona dentro de la bata.

La unidad de hemodiálisis ve pacientes cuya función renal ya no es suficiente para que vivan sin depender de una máquina y vienen tres veces a la semana a “purificar” su sangre conectados en accesos vasculares de distintos y “supongo” dolorosos tipos, unos vienen pensando que la vida es así, otros que ahora están bien, y otros ni siquiera se preguntan ya por qué les pasa o qué les pasa. Hoy siento algo de tristeza porque nadie nos enseña cómo vivir, porque la pobreza no siempre está en el bolsillo y porque una parte de nosotros siempre se queda en los lugares que nos hacen crecer.

La gente con enfermedad renal, generalmente tiene al menos veinte años con diabetes, mal controlada por cierto, y eso los lleva a descuidarse deliberadamente, porque no son ellos, es “su enfermedad”, no es su falta de disciplina, ni su falta de  atención, ni su falta de autocuidado, ni su falta de responsabilidad… es Dios, es la vida, es la enfermedad que avanza sin pedir permiso, es lo que hay…

Ver que un paciente de 80 años asume su responsabilidad “un poco tarde” como él lo dice y vive con dolores pero con un tanto de gozo aún, es un tanto esperanzador para algunos; pero ver un paciente de menos de 40 con hijos que no llegan ni a la pubertad, pensionados con una miserable cuota y poco productivos, sin un buen trabajo por “su enfermedad”, para algunos puede ser triste y para mí es indignante, es indignante ver como es fácil culpar siempre al otro, como siempre tenemos este “locus de control” externo para salvarnos de nosotros mismos, de asumir la responsabilidad que nos toca por haber permitido que la enfermedad avanzara tanto y tan rápido, por no haber ido al chequeo cuando me sentí mal aquella vez, por no haber ido a la consulta de seguimiento porque se me pasó, por flojera, porque el IMSS, porque mi hijo se enfermó y por un sinfín de cosas que algunos dirán que no entiendo. Pero, ¿acaso tomaron agua alguna vez en su vida?, ¿acaso esos tres kilos de más se hicieron treinta de la noche a la mañana?, ¿acaso dejaron la “bendita coca” o el cigarro a tiempo?, me sigo preguntando si al menos una vez tuvieron la intención.

Hoy me despido de 16 pacientes, que en el camino se convirtieron en 15, y sea como sea la muerte nunca es grata, ni siquiera para los que la tenemos tan presente. Pacientes que entienden lo que tienen que hacer pero sólo algunos deciden hacerlo, pacientes que tienen ganas de vivir intensamente lo poco que les queda por no haber hecho lo que debieron y otros tantos que ríen porque es “muy difícil” la dieta, el tratamiento médico, trabajar, cuidar niños… y vivir.

Hoy me voy y algunos dicen: “no se vaya”, y en cualquier caso les respondo: “me voy porque ya hice todo lo que pude por usted”. Y al final es eso, la educación a veces llega tarde, pero retrasa, mejora y nos da la oportunidad de elegir; para algunos, la educación nutricional llegó 20 años tarde, pero para otros llega a tiempo y deciden hacer caso omiso y seguir ignorantes, porque el conocimiento siempre nos hará responsables y ser responsables de nosotros mismos es una de las cosas más difíciles a las que el ser humano puede aspirar.

La enfermedad renal terminal, es una de las enfermedades crónicas más costosas en su tratamiento, y en la mayoría de los casos es una complicación por diabetes mellitus de larga evolución mal cuidada. A los pacientes jóvenes con reciente diagnóstico de diabetes siempre les digo “esto es lo mejor o lo peor que te pudo pasar” y ¿por qué sería lo mejor? “porque a partir de hoy, tú sabrás como cuidarte, y es tu responsabilidad vivir tan sano como te sea posible o ser tan negligente como te sea más fácil”.

Edúcate y decide.

ALIMENTACIÓN INFANTIL

Si bien es cierto que todos los niños son distintos, también lo es que hay algunas cosas en que los padres coinciden respecto a su alimentación. Primera cosa que los padres deben saber: no hay niños melindrosos, los padres deben incorporar la mayor cantidad de alimentos a la dieta, si los padres tienen una dieta monótona, los niños también la tendrán y les costará más trabajo aceptar alimentos distintos a los que ven en casa.

En este periodo de vacaciones, los niños cambian su rutina y es muy fácil que no quieran comer o quieran cambiar el tipo de alimentos que regularmente consumen.

Recuerda estos 10 sencillos puntos que te facilitarán la vida:

  1. Los niños no requieren las mismas cantidades de macronutrimentos que los adultos, es decir, si las dietas deben individualizarse de una persona a otra, con mucha más razón de una etapa de la vida a otra
  2. Los niños no deben tener dietas de restricción, porque entre otras cosas, están en crecimiento, pero deben aprender a elegir sus alimentos
  3. Enséñalos a comer verduras, crudas, cocidas, solas, en guisados, etc.
  4. Dales agua natural o de frutas pero con muy poco o sin endulzante
  5. No les prohíbas cosas, simplemente no las consumas, si no quieres que tu hijo tome refresco (que no es recomendable), ¡no lo compres!, si no quieres que el niño coma dulces, ¡no llenes la casa de ellos!
  6. No los obligues a terminarse todo, su estómago es más pequeño que el de un adulto, respétalos y ensénales a reconocer su apetito y saciedad
  7. Si algo no les gustó, intenta de nuevo, en otro momento y en otra preparación
  8. No uses productos light. Siempre es mejor lo natural, lo menos industrializado, los productos light no son una opción creada para los niños, fueron creados con otros fines, para otra población
  9. Come bien tú para que ellos lo hagan, los niños hacen lo que ven, no lo que les dices
  10. Y por favor: CUIDA SU HIGIENE DENTAL es muy importante para una nutrición adecuada

El punto extra: VISITA AL EXPERTO, En Nutrición MH tenemos estrategias para que puedas poner en práctica los puntos anteriores y otros en los que tengas dudas. Recuerda que lo mejor que puedes heredarle a tus hijos es salud y educación.