Nutrición MH

¿Por qué soy nutrióloga?

Esta nota es especial porque dice mucho más de mí que de la nutrición, así que a ver qué les parece…

Hace ya varios años, decidí estudiar nutrición sin saber muy bien si esa era la mejor decisión (porque a esa edad, ¿qué sabe uno de las mejores decisiones?), había materias que amaba y otras que me daban toda la flojera del mundo, pero cuando realmente amé mi profesión fue un par de años después de graduarme, cuando me di cuenta que no estaba ahí para decirles qué hacer a mis pacientes, pero podía ayudarlos a tomar mejores decisiones respecto a su salud y cuando comencé a ver que somos el resultado de nuestras decisiones.

Cuando estaba en la universidad, la gente “común” creía que los nutriólogos eran un lujo para bajar de peso, que los planes de alimentación eran una lista interminable de prohibiciones y que lo único que hacíamos era quitarles las tortillas y el pan a los pacientes, mucha gente aún piensa lo mismo; pero hay otras que lo ven distinto.

Contrario a muchas de las especialidades médicas y a que muchas personas llegan al nutriólogo para “resolver” un problema, la base de la nutrición en la prevención y está ligada a algo inevitable de la vida, la alimentación… nadie puede vivir sin comer, así que la lógica me dice, sí se debe hacer, que se haga bien y a lo largo de los años me doy cuenta que cada vez  hay más personas interesadas en su alimentación, y uno de los grandes problemas es la cantidad de desinformación que existe sobre el tema, la vecina, el médico (que unos saben mucho y otros nada), la abuelita, las revistas de moda… todos hablan de nutrición.

Yo veo la nutrición como la solución a las principales enfermedades crónicas, como la base de una vida saludable y como un verdadero “seguro de vida”, como la llave para que el sector salud no esté rebasado y un día, seamos como el primer mundo, al menos en materia de salud. Salí de la carrera pensando que tendría mi consultorio y la vida sería perfecta, con pacientes que una vez que les diera su plan de alimentación, lo harían perfecto y ¡listo!… sin embargo, la vida me ha demostrado lo contrario, la alimentación no puede separarse de nuestras costumbres, de nuestros gustos, ni de la disponibilidad y nuestra accesibilidad a los alimentos, ni mucho menos del significado que cada uno le da a los alimentos. Aunado a eso, la vida me ha llevado por el mundo de los hospitales (que no se parece mucho al de la consulta privada) de ginecología, de  especialidades, psiquiatría, oncología… siendo nutrióloga en todos ellos, he visto como nuestro estado de salud es el resultado de nuestros hábitos, de nuestras elecciones.

No les voy a mentir, ha sido un camino en donde la tolerancia a la frustración y el enojo no han faltado, ver  a la gente a 2 segundos de la muerte y que aun así no lleva la dieta o no toma los medicamentos… me generaba algo entre angustia y coraje; después entendí, no sé bien cómo, ni cuándo, que no soy nadie para decirle a alguien como vivir su vida, pero sí está en mí darle información para que decida con responsabilidad. Nadie decide estar mal, pero a veces no sabe estar de otra manera.

Mi responsabilidad como nutrióloga es mostrarles opciones para llevar una alimentación adecuada a mis pacientes, pero es imposible hacerlo sin darles pautas para un estilo de vida saludable, el sueño, la salud mental, hasta la recreación influye… pero es una guía, un mundo de posibilidades para que cada uno decida cuál es la correcta y la que los hace felices.

Entiendo que hay gente que necesita o que quiere que le digan que hacer, yo a veces tengo días en los que quiero un instructivo para la vida, pero no existe. Les doy pautas cuando andan muy perdidos, pero la idea es que no vivan esclavizados a lo que les diga, si no que aprendan a llevar un estilo de vida saludable, o a reconocerlo y decidir si quieren o no llevarlo a cabo.

Les diré que deben dormir, ejercitarse, cuidar “x” o “y” aspectos de su salud y su alimentación, pero por supuesto que no lo haré por ustedes. Quizá les sugiera también ir a terapia, o les haré preguntas que no se habían hecho en mucho tiempo, habrá momentos más fáciles que otros, pero cada quien avanzará hasta donde decida y quiera, mis metas no son tus metas (aplica para quien sea que diga esa frase). Creo profundamente que el conocimiento nos da libertad, que tener más información de un tema incrementa nuestra capacidad de crear y de tener mejores herramientas para la vida. Ninguno de nosotros (al menos que yo sepa) tiene un instructivo para la vida, para hacer siempre lo mejor y lo correcto, pero mi intención es darles el mayor número de herramientas posibles para que decidan qué hacer con ellas.

En la salud, mejorar nuestra relación con los alimentos nos hará llevar una alimentación más balanceada y como consecuencia estaremos mejor nutridos; en la enfermedad, una alimentación adecuada retrasará el deterioro y los efectos adversos. Pero sin duda comer es uno de los placeres de la vida, y por ningún motivo debe convertirse en un calvario.

Estoy convencida de que ningún plan de alimentación funciona si no quieres hacerlo, si no te sientes bien, si estás deprimido y no lo aceptas, si estás enojado y no te premites aceptarlo… creo que cada día, no importa cuando llegue el momento de cada uno, podemos ser nuestra mejor versión. La mejor versión de cada uno nos hará muy felices y definitivamente creo que no hay nada más saludable que la felicidad. La nutrición es el resultado de un gran proceso, en el camino espero que se enamoren como yo de ella.

Si ven un poco la nutrición como la veo y desean aprender opciones para mejorar sus decisiones, espero conocerlos muy pronto. 

 

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