
Ya les he hablado antes de la sustentabilidad y de la impacto de la alimentación en el medio ambiente. Así que hoy seguí esa línea y elegí la dieta de la milpa como el tema de esta semana, por ser un modelo de alimentación mesoamericana biocompatible.
Maíz, frijol, calabaza y chile son la base de este portafolio. La milpa es un modelo de alimentación sustentable. Es barato y es amable con el medio ambiente. La base de la alimentación no es el maíz, es la milpa, y eso engloba otros cultivos y enriquece la alimentación.
¿En qué momento dejamos de comer taquitos de frijol con salsa y preferimos quinoa con espárragos? (o sea no está mal, pero luego no me digan que comer bien o “estar a dieta es caro”. Tortillita recién hecha en el comal, frijolitos de la olla y una salsita de molcajete… si quieren agregarle un huevito esta ok, pero si no igual es una excelente proteína, cero cara y alta en fibra.
En el siglo XX y XXI la alimentación se ha transformado, pero el veganismo o las dietas keto, incluso la mediterránea, son más complicadas que la dieta de la milpa (por el costo o el cambio radical a nivel cultura), que es una alimentación culturalmente pertinente.
Alimentos que incluye la dieta de la milpa:
Nopal, quelite, quintonil, verdolaga, tomate verde, berro, hongos, pimienta, frijol, haba, guanábana, tuna, piña, xoconostle, chirimoya, pitaya, aguacate, maíz, camote, yuca e incluso alimentos de origen animal como el requesón y pescados y mariscos como el bagre, pulpo, camarón, mojarra y robalo. Y no podía faltar el chocolate y el aguamiel para ponerle sabor a la vida o el mismísimo pulque.
Sin olvidar la maravilla de los chapulines, chicatana, jumiles, venado, conejo y lo más común pero no menos nutritivo: el huevo.
¿Se les antojó una comida ancentral, sustentable, nutritiva y deliciosa? Los espero y la armamos juntos.