Nutrición MH

El estigma de la imagen corporal en la salud

En la nota pasada les hablaba de cambio y autoconocimiento, mientras que esta vez les hablaré de cómo a veces parece que lo único que importa es como nos vemos; entiéndase cómo nos ve el otro y cómo nos vemos a nosotros mismos. Pareciera que el mundo nos ha reducido a un molde único en el que todos debemos encajar (¡ni la zapatilla de cenicienta estaba tan cañona!). En mi caso y el de muchas otras nutriólogas está esta idea de que nos debemos ver delgadas y “bonitas” como si no importara lo que una sabe, o si no fuéramos humanos con sentimientos y ganas de comer chatarra, o con vidas “normales”… si bien siempre he defendido la congruencia (y porfa no me vayan a linchar), también defiendo la individualidad y la decisión de cada uno de hacer con su vida y con su cuerpo lo que quiere.

Ciertamente si hay presión social para vernos de una manera “x” (xs en las tiendas) cuando escucho comentarios de “no iría con una nutrióloga gorda” pienso: “Dios santo, ¿a los cuántos kilos dejo de tener empleo?”, pero también creo que la prevención y el autocuidado nos permiten tener una imagen de salud y esa la espero al menos de los profesionales de la salud (claro que espero que el cardiólogo al que vaya no huela a garnacha combinada con cigarro cada vez que lo visito), tengamos congruencia en lo que hacemos para vivir, predicar con el ejemplo para mi es importante, a mí me da seguridad y confianza, pero también hay médicos que saben mucho y pueden ayudarme aunque a ellos no les importe su propia salud. Esa es cuestión de cada quien.

En fin, regresando al punto de que me tengo (nos tenemos) que ver de una o de otra manera, hemos pasado de la ropa para altas y delgadas europeas (vendida en México) a la XS y XXS, conviviendo con plus size (jodida doble porque ni una ni otra….) y ni hablemos de si eres nutrióloga jamás podrán verte comiendo taquitos o pizza (qué triste sería la vida sin comida deliciosa).

Y es que lo que no entendemos es:

  1. Todos somos únicos e irrepetibles
  2. Los parámetros se hicieron para medir (porque nos encanta medir, comparar, investigar, intentar encontrar respuestas…) pero no debemos tener todos iguales, son parámetros no moldes, no regla de vida
  3. Saber hacerlo y querer hacerlo son dos cosas muy distintas
  4. Y vernos de una manera o de otra depende de una infinidad de factores que podemos controlar y otra cantidad también muy amplia de variables que no podemos controlar, que no dependen de nosotros

Yo no estoy a favor de que todos debemos ser delgados o talla 00 o plus size, no estoy a favor de estigmatizar a alguien por su apariencia física, pero tampoco estoy a favor de normalizar la obesidad, de no poder decirle a la gente los riesgos que implica en su salud (que normalmente llegan porque ya tienen comorbilidades), no creo que nuestro valor como personas pueda pesarse, pero creo que somos a veces tan poco responsables de nuestra salud que aprovechamos cualquier corriente o método u oportunidad para deslindarnos del autocuidado.

No está mal pesar al paciente, no está mal hablar de carbohidratos ni de calorías, pero tampoco está bien centrarnos sólo en eso. Así como tampoco está bien ser autocomplacientes y evitar decir las cosas son. Suavizar estas cuestiones pueden caer en negligencia, es responsabilidad de los profesionales de la salud decir las implicaciones de la malnutrición y es responsabilidad del paciente decidir actuar o no.

No es centrarnos sólo en un punto porque perdemos objetividad, pero tampoco podemos dejar de verlos.

La nutrición, la salud, la imagen corporal están ligados de maneras tan complejas y tan sensibles que está muy cañón decir esto es lo correcto, esto no, cada uno de nosotros desde el reconocimiento de nuestros aciertos, de nuestras necesidades y del impacto de nuestras acciones en nuestra vida podremos tomar lo mejor de cada una de las corrientes/movimientos/estilos de tratamiento y no aprovechar las lagunas de cada una para auto engañarnos.

Aceptarnos no implica vernos y decir soy perfecto, implica reconocer cuando no lo somos, cuando nos hacemos daño, cuando algo no se siente bien, cuando algo nos lastima, pero para reconocer entre lo que nos daña y lo que dice el otro que nos daña es indispensable el auto conocimiento, la decisión o no de cambiarlo y por supuesto el amor a nosotros mismos.

Como dijo Audrey Hepburn: “La verdadera belleza de una mujer se refleja en su alma”.

 

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