Nutrición MH

¿Cómo comenzar a cuidarme?

y ¿qué tiene que ver esta foto con la nota?… mucho más de lo que creen.

Todos comenzamos ahí, unos con historias más o menos afortunadas pero la vida comienza ahí, cuando nadie puede vernos. Me impresiona ver como las mujeres embarazadas (sé que no todas, pero muchas) cuidan todo desde el momento en que saben que viene un bebé en camino, es como si sólo en ese momento importaran… o como si les “cayera el veinte” de algo… Y para muchos ahí empieza el camino al cuidado… nos cuida mamá antes de conocernos… y si bien nos va sólo tenemos que continuar con lo aprendido, lavarnos los dientes, comer frutas y verduras, tomar agua natural, productos orgánicos y hacer ejercicio; pero la otra parte, es la de las madres que (aunque algunos no lo creerán) ni siquiera saben que están embarazadas hasta un par de meses antes. Y entonces el panorama cambia… ni hablar del ácido fólico.

Por si fuera poco, la vida de estudiante no nos da para las tareas y comer bien, equilibrar la vida saludable con los deberes que la sociedad nos impone se empieza a poner difícil: los amigos, las tareas dormir bien y “tender la cama” nos deja tiempo para desayunar cereal… y qué decir de la vida adulta… el trabajo (en la modernidad de todo es para ayer), las juntas (que seamos honestos… ¿quién también considera que podrían durar la mitad o resumirse en un correo electrónico?), hacer de comer, (o pedir y desinfectar y recalentar), sacar al perro, convivir con la gente que se trabaja (o se vive), hacer ejercicio, meditar… leer para tener cultura general, estar actualizado de lo que pasa en el mundo, tener «vida social» y estar pendiente de las redes, responder correos, mensajes, tarjetas navideñas, hacer pagos… (inserte aquí su lista de actividades infinitas del día)… No,  mejor sobrevivo y si hay tiempo disfruto la vida… Parecería evidente porque el oxxo siempre presente en la vida de los humanos… burrito vs comida orgánica hecha en casa, ¿quién gana?

Y es que es lo fácil y aceptémoslo, nos gustaría tener esa vida de bebés mucho más tiempo: el mínimo esfuerzo y la mayor satisfacción; (bueno, eso se parece a la vida de mi perro) pero no, y entonces comenzar a cuidarnos se vuelve una decisión propia, esa que ya no depende ni de nuestra madre, ni de la persona que nos tenía la comida calientita en la mesa, y nos damos cuenta de que el refri se tiene que llenar… que no es una caja infinita de productos como nos lo hicieron creer en la adolescencia…

Cuidarnos es una decisión, y les prometo, no siempre es fácil, pero es la mejor de todas. Cuidarnos es el camino más seguro a la felicidad, es nuestro mejor “seguro de gastos mayores”, nuestra mejor inversión… es la manera en la que podremos (o no) tener hijos sanos (y no preocuparnos de los que no hicimos veinte años antes), mascotas felices y una larga (y buena) vida para que nos dé el tiempo de tantas cosas que queremos hacer… cuidarnos hoy es no tener que cambiar todo cuando viene un bebé, es no subir de peso cuando se van a vivir juntos (los “roomies”, las parejas o incluso si se van solos), es tener claro que despertarse a correr con frío cuesta un “chingo” cuando nos gusta (y mucho más cuando no) pero vale la pena (y digo… hay otras opciones, no es masoquismo tampoco).

Empezar a cuidarnos es entender que puedo comenzar caminando 10 minutos diarios y no necesito “intensear” 2 horas y dejar mojado el piso para que “cuente”… que comer frutas y verduras es saludable y comer sólo frutas y verduras no lo es tanto. Que el agua simple no es un gusto adquirido y que es tan necesaria para el cuerpo como dormir. ¡Sí! dormir… (ya hemos hablado que es algo que la gente ya no hace)… en fin, dejar de pensar que empiezo cuando… “se acabe la pandemia” y es que nadie nos tiene que acompañar o motivar (aunque si se tiene apoyo claro que se facilitan las cosas) porque nuestro motor principal deberíamos ser nosotros mismos. Lo que les digo a mis pacientes: “si tú no te cuidas, no esperes que nadie lo haga”, y no es regaño, ni amenaza, es una realidad.

Cuando decidimos algo, no importa si es jueves…, nuestro cumpleaños o diciembre del fin del mundo, ese día lo hacemos increíble (no siempre a la primera sale, pero más vale fallar que no intentar). Ese día deja de importar si hay junta, si tengo mil mensajes de whats app o facebook o no he visto todas las tendencias de tik tok… o si mis amigos me enviaron una canasta de cosas navideñas llena de alcohol, dulces y embutdos que boicotean mi vida «fitness» y que tengo que comerme hoy porque seguro caducan mañana… (¿qué amigo te manda cosas que van a caducar mañana?), ese día dejamos de procastinar. Y cuando comenzamos, la canasta se convierte en lo que siempre ha sido: un detalle delicioso que puede acompañarme varios días y disfrutarlo con calma, sin prisa y sin culpa. Ese día nos damos cuenta que la vida no alcanza para todo pero alcanza para lo que elegimos, que los días muchas veces son más cortos que la lista de pendientes pero rendimos más; nos damos cuenta que cuidarnos nos hace estar más presentes en cada momento y que nuestro tiempo tiene mucho más valor del que habíamos decidido darle.

La respuesta: decisión. Comenzamos a cuidarnos cuando nos elegimos por encima de nuestros pretextos.

 

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